Sigue el dilema: ¿regresar o no a la oficina?

David Somoza Mosquera

Las empresas se enfrentan ahora a un nuevo dilema, que podría verse incluso como una de las tantas secuelas que ha ido dejando la pandemia. Por un lado, está la negativa de los empleados -a raíz de la implementación del trabajo remoto por la crisis sanitaria- de regresar a la oficina y, por el otro, la posición de algunos líderes que desean que todo el personal regrese a su puesto de trabajo, pues consideran que las interacciones cara a cara son mejores y que los trabajadores son menos productivos en casa.

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Clima organizacional adaptado a estos tiempos

David Somoza Mosquera

El 11 de marzo de 2019, es decir, hace ya dos años, la Organización Mundial de la Salud declaró el brote de coronavirus COVID-19 “pandemia global”. Desde entonces el mundo ha tenido que adaptarse y readaptarse a los constantes cambios que se han producido producto de la crisis sanitaria. Y el ámbito empresarial no ha sido la excepción.

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Otra arista del trabajo remoto: las condiciones de la vivienda

El debate sigue en el tapete sobre la adopción total o parcial del teletrabajo por parte de las empresas a medida que se vaya superando la pandemia por el COVID- 19. Sin embargo, ya hay una modalidad que está ganando más terreno y es el híbrido, que no es otra que trabajar unos días desde la oficina y otros desde casa.

Y como en ese esquema no está planteado erradicar el trabajo virtual, sino incorporarlo a lo que sería un nuevo modelo de trabajo es importante considerar las condiciones en la que los empleados están laborando desde sus hogares. Es decir, las características de la vivienda del trabajador para instalar un home office adecuado y funcional.

Este tema lo ha abordado un estudio de la Universidad Técnica de Darmstadt de Alemania, el cual apunta a que la instauración generalizada del trabajo en casa puede dividir a la sociedad.

El teletrabajo se presentó como una solución de emergencia para resolver el problema productivo de muchas empresas que debieron adoptar las medidas de mandar preventivamente al personal a casa para evitar el contagio por coronavirus.

Frente a ello muchos empleados debieron instalar sus oficinas caseras en la cocina, el dormitorio o la sala porque el apartamento donde viven es pequeño y además lo comparten con la familia.

Además, el problema del espacio habitacional reducido tiene otros efectos: puede causar un estrés adicional y hasta depresión por el aislamiento a los trabajadores que viven solos.

A esto se suma la falta de interacción con los compañeros de trabajo, especialmente con los más veteranos que pueden transmitir conocimientos sobre experiencias laborales.

En este sentido, el estudio de la universidad alemana advierte que se perfilan dos mundos con el teletrabajo. El primero abarca a quienes prefieren trabajar en casa porque su vivienda cumple los requisitos para hacerlo en condiciones funcionales y agradables. En el segundo grupo están los que viven en condiciones menos adecuadas y sufren las limitaciones de la oficina doméstica por la falta de espacio en sus viviendas, lo cual deteriora su productividad.

Hasta ahora, los análisis sobre el impacto del teletrabajo -incluyendo la guía de esta metodología de la Organización Internacional del Trabajo- durante y después de la pandemia se habían centrado en la jornada, las condiciones ergonómicas, la dotación de los instrumentos digitales, los servicios de apoyo y las implicaciones legales y psicológicas.

 Ahora toca poner el foco en las condiciones de la vivienda desde donde se labora. Así que las empresas tienen una arista adicional que considerar respecto a la implantación del teletrabajo.

Referencias:

https://www.dw.com/es/teletrabajo-durante-y-tras-la-pandemia-las-condiciones-de-vivienda-determinan-la-productividad/a-57764085

https://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/—ed_protect/—protrav/—travail/documents/publication/wcms_758007.pdf

¿Trabajar desde casa o desde la oficina? Mejor ambas

David Somoza Mosquera

Sin ánimo de sonar reiterativo, el teletrabajo llegó para quedarse. Sin embargo, a medida que los países van recobrando algo de “normalidad”, aunque aún no se ha dejado atrás la pandemia, las empresas se han planteado nuevos modelos que sean funcionales tanto para el negocio como para los empleados.

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El desafío mayor llegará cuando cese la pandemia


David Somoza Mosquera
 (ALN).- “El mundo después del coronavirus será otro”, es una frase que de tanto repetirse ya parece trillada. Pero cómo podría ser el mismo después de esta pandemia si ya ha demostrado que no estaba preparado para enfrentarla: 1,9 millones de infectados y más de 125.000 fallecidos por Covid-19 hasta el 14 de abril no es poca cosa. 

Surge la interrogante entonces, ¿estamos nosotros preparados para el desafío que representará enfrentar lo que dejará atrás este coronavirus? 

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