Con piel de cerdo curan heridas en humanos

Médicos del Hospital General de Massachusetts, en Estados Unidos, informaron que utilizaron, con éxito, piel de cerdo (xenoinjerto) genéticamente modificada para el cierre temporal de una herida por quemaduras en un humano.

Este procedimiento, un ensayo clínico de fase uno aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), marca el primer tejido de cerdo derivado de un animal con ediciones genéticas que se ha trasplantado directamente sobre una herida humana, informó el portal Elsitioporcino.com (https://elsitioporcino.com/news/31983/con-piel-de-cerdo-modificada-curan-heridas-en-humanos/)

Hasta ahora, el aloinjerto —piel de cadáver humano— obtenida de bancos de piel, es el estándar de atención para tratar quemaduras profundas de segundo y tercer grado. Este procedimiento se utiliza para cerrar temporalmente heridas de quemaduras masivas. El aloinjerto le da tiempo al paciente para estabilizarse y protege la herida subyacente mientras el paciente espera el cierre permanente de la herida con su propia piel, señala el portal.

Pero, advierte el site, al igual que el trasplante de otros órganos, la piel de cadáver suele ser escasa, además de que es costosa y requiere bancos de tejidos estrictamente regulados para su procesamiento.

A propósito de estas limitantes, el hospital junto a la empresa XenoTherapeutics, diseñó e implementó los protocolos de seguridad para el injerto de tejido de cerdo vivo especialmente modificado.

Las modificaciones genéticas de estos cerdos particulares eliminan un gen específico que no está presente en los humanos, permitiendo que la piel de este animal parezca menos extraña para el sistema inmune humano.

Para el ensayo, refiere el portal, después de eliminar el tejido necrótico, los investigadores colocaron una pieza de piel de cerdo genéticamente adaptada sobre la herida del humano.  El injerto se colocó al lado de un trozo de piel cadavérica y ambos se aseguraron con grapas quirúrgicas y vendas de gasa. Cinco días después, los cirujanos extirparon la piel cadavérica y el xenoinjerto.

Ambos injertos de piel estaban adheridos al lecho subyacente de la herida y parecían indistinguibles entre sí, según el portal. No se observaron eventos adversos, ni la transmisión de retrovirus endógenos porcinos, aseguró el site.