¿Cómo saber el origen los huevos?

Los huevos que se ofertan en los supermercados se dividen en diferentes tipos en función de cómo se ha criado la gallina ponedora. Para distinguir qué clase de producto se puede comprar, en algunos países del mundo basta con consultar el código marcado en su cáscara, signo que revela: la forma de cría de la gallina, el país de crianza y la granja, la provincia y el municipio donde está situada.

El portal Abc.es (https://www.abc.es/economia/abci-tipos-huevos-pueden-comprar-todo-depende-crianza-gallinas-201903230309_noticia.html) explica que el primer número que contiene el código señala la forma en que fue criada el ave.

El 0 corresponde a gallinas de granjas ecológicas. En estos casos se tiene que cumplir una normativa comunitaria específica sobre el origen de las aves y el tamaño de las granjas.

El número 1 se refiere a denominadas las gallinas camperas, que son aquellas que también ponen los huevos en suelo y tiene acceso al aire libre durante el día.

El siguiente tipo de huevos -número 2- corresponde a los que proceden de las gallinas criadas en granjas sin jaulas, pero dentro de un gallinero cubierto con ponederos delimitados.

El último número, el 3, identifica a los huevos de aves criadas en granjas con jaulas para facilitar la recogida tras la puesta.

Además, el portal indica, que los consumidores solo pueden encontrar huevos de categoría A (frescos) a la venta, ya que los clasificados dentro de la categoría B (con defectos, rotos, con residuos de medicamentos o con más de 28 días de vida, entre otros) se usan solo dentro de la industria alimentaria.

El site refiere que la Guía de etiquetado del huevo de Inprovo, señala que: “Los huevos de categoría B en ningún caso podrán ir destinados sin transformar a restauración colectiva, distribución, detallista o consumidor final, ni a industrias alimentarias que no sean de elaboración de ovoproductos”.

Además, en función del peso y tamaño, los huevos se pueden clasificar en talla XL (más de 73 gramos), talla L (de 63 a 73 gramos), talla M (de 53 a 63 gramos) y P (menos de 53 gramos).

También se puede clasificar los huevos en el envase con la etiqueta de “extrafresco” cuando no hayan pasado nueve días desde la fecha de puesta. A partir del noveno día desde la fecha de puesta se deben retirar todas las indicaciones referidas a la “calidad extra”.

Recomendaciones para descongelar apropiadamente la carne de cerdo

La carne de cerdo es una de las que más se consume en el mundo. Hoy en día tiene muy poca grasa, gracias a los avances logrados en la genética, la crianza y la alimentación.

 La domesticación de marranos (cerdos jóvenes) para la alimentación data desde cerca del año 7000 A.C. en el Medio Oriente, señala el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés) en su portal (https://www.fsis.usda.gov/wps/portal/informational/en-espanol/hojasinformativas/preparacion-de-las-carnes/inocuidad-carne-de-cerdo/inocuidad-de-la-carne-de-cerdo).

“Sin embargo, existe evidencia de que el hombre de la Edad de Piedra comía carne de jabalí, el antepasado de los cerdos de hoy, y la receta de cocina, para carne de cerdo, más antigua que se ha preservado hasta la actualidad proviene de la China y tiene por lo menos 2000 años de existencia”, agrega.

El Departamento de Agricultura de Estados Unidos además ofrece recomendaciones sobre la descongelación inocua de la carne de cerdo. Sostiene que se puede descongelar de tres maneras: en el refrigerador, en baño de agua fría (en una bolsa impermeable de plástico herméticamente cerrada) y en el horno de microondas. “Nunca descongele sobre el mostrador o en otros sitios”, afirma.

Lo más conveniente es planificar de antemano a fin de que se pueda descongelar la carne en forma inocua en el refrigerador. Una vez descongelada con este método, la carne de cerdo se mantendrá inocua por un plazo de 3 a 5 días antes de cocinarla. “Si durante este plazo usted decide no utilizar la carne de cerdo, ésta se puede volver a congelar sin riesgo sin necesidad de cocinarla previamente”, señala.

Cuando se descongela en el horno de microondas, la carne de cerdo se debe de cocinar inmediatamente porque algunas partes de la carne pueden haberse comenzado a cocer durante la descongelación por microondas, sugiere USDA. “No se recomienda guardar alimentos parcialmente cocidos para utilizarlos después porque las bacterias que podrían estar presentes pueden no haberse destruido.  Los alimentos descongelados en el horno de microondas o por el método de agua fría se deben de cocinar antes de volverlos a congelar porque pueden haberse mantenido a temperaturas por encima de 40 ºF (4.4 °C)”, sostiene.

De acuerdo con USDA, la carne de cerdo congelada se puede poner a cocinar sin riesgo alguno, ya sea en el horno regular, sobre la hornilla o en la barbacoa, sin que se necesite descongelarla primero. Sin embargo, el tiempo de cocimiento será aproximadamente un 50% más largo. Use un termómetro para alimentos para verificar la cocción adecuada. No cueza la carne de cerdo congelada en una olla eléctrica de cocción lenta.

¿Qué son los ovoproductos?

Actualmente, en países como España existe una norma que obliga a restaurantes y otros establecimientos que expenden comidas hechas a partir del huevo, a utilizar ovoproductos para minimizar al máximo el riesgo sanitario.

Los ovoproductos son derivados del huevo tras su procesado, para eliminar cualquier riesgo sanitario, alargar la vida útil y/o facilitar el manejo del huevo en las industrias alimentarias.

Los países de la Unión Europea fueron los primeros en utilizar este tipo de productos. Por eso, la UE establece entre sus normas que la tecnología en la fabricación de ovoproductos mantenga las propiedades del huevo.

El desarrollo tecnológico es fundamental, pues procesos como pasterización, secado, presión, ultrasonidos, campos de pulso eléctricos, ondas electromagnéticas, radiofrecuencia y cavitación, entre otros, además de las técnicas de envasado aséptico, han contribuido a que los ovoproductos no solo estén en el comercio, sino también en hogares.

Se explica que su composición y características físico-químicas son muy distintas. Todo depende de la materia prima de origen, su procesado y los ingredientes y aditivos que se le incorporen.

La gama de ovoproductos es muy amplia y se clasifica según distintos criterios: por sus componentes, por su forma física y tratamiento, por su modo de empleo y por la duración de su vida comercial.

Referencias: (https://www.inovo.es/que-son-los-ovoproductos/)

( https://www.inprovo.com/huevo-y-ovoproductos/que-son-los-ovoproductos/)

Cómo saber si un huevo está fresco

Un huevo tiene su máxima calidad y frescura en el momento de la puesta. Uno muy fresco tiene una clara consistente y una yema con silueta de semiesfera.

Países como los de la Unión Europea tienen normas en cuanto a la comercialización del producto, haciendo énfasis en la calidad de la cáscara, de la clara y de la yema.

Durante su almacenamiento el huevo pierde agua y esta es sustituida por aire. Cuando la evaporación de agua es mucha, el aire ocupa más espacio, lo que provoca que el huevo sea capaz de flotar al ponerlo en un recipiente con agua.

Esto es un signo claro de que el producto perdió su frescura, un proceso de deterioro que tiene que ver con las condiciones de conservación del mundo, como humedad y temperatura de almacenamiento.

La pérdida de agua incide en la pérdida de consistencia de la clara. Esto incide también en la yema y en la cáscara, la cual con solo tocarla puede romperse.

Cuando se quiebra un huevo para prepararlo, si no está fresco la yema se muestra aplastada, sin flotar sobre la clara. Eso puede ocasionar que la yema se riegue durante la preparación o al momento de servirlo para comer.

Aunque un huevo poco fresco (a menos de que al cascarlo presente mal color y olor) puede consumirse, pero se recomienda que se cocine muy bien a fin de poder eliminar cualquier posible agente contaminante.

Se recomienda guardar los huevos en la nevera para demorar su deterioro y garantizar su frescura por más tiempo.

Referencia (http://www.institutohuevo.com/que_es_un_huevo_fresco/#1501002266180-cedf4a08-f8e5)

Con piel de cerdo curan heridas en humanos

Médicos del Hospital General de Massachusetts, en Estados Unidos, informaron que utilizaron, con éxito, piel de cerdo (xenoinjerto) genéticamente modificada para el cierre temporal de una herida por quemaduras en un humano.

Este procedimiento, un ensayo clínico de fase uno aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), marca el primer tejido de cerdo derivado de un animal con ediciones genéticas que se ha trasplantado directamente sobre una herida humana, informó el portal Elsitioporcino.com (https://elsitioporcino.com/news/31983/con-piel-de-cerdo-modificada-curan-heridas-en-humanos/)

Hasta ahora, el aloinjerto —piel de cadáver humano— obtenida de bancos de piel, es el estándar de atención para tratar quemaduras profundas de segundo y tercer grado. Este procedimiento se utiliza para cerrar temporalmente heridas de quemaduras masivas. El aloinjerto le da tiempo al paciente para estabilizarse y protege la herida subyacente mientras el paciente espera el cierre permanente de la herida con su propia piel, señala el portal.

Pero, advierte el site, al igual que el trasplante de otros órganos, la piel de cadáver suele ser escasa, además de que es costosa y requiere bancos de tejidos estrictamente regulados para su procesamiento.

A propósito de estas limitantes, el hospital junto a la empresa XenoTherapeutics, diseñó e implementó los protocolos de seguridad para el injerto de tejido de cerdo vivo especialmente modificado.

Las modificaciones genéticas de estos cerdos particulares eliminan un gen específico que no está presente en los humanos, permitiendo que la piel de este animal parezca menos extraña para el sistema inmune humano.

Para el ensayo, refiere el portal, después de eliminar el tejido necrótico, los investigadores colocaron una pieza de piel de cerdo genéticamente adaptada sobre la herida del humano.  El injerto se colocó al lado de un trozo de piel cadavérica y ambos se aseguraron con grapas quirúrgicas y vendas de gasa. Cinco días después, los cirujanos extirparon la piel cadavérica y el xenoinjerto.

Ambos injertos de piel estaban adheridos al lecho subyacente de la herida y parecían indistinguibles entre sí, según el portal. No se observaron eventos adversos, ni la transmisión de retrovirus endógenos porcinos, aseguró el site.